VENEZUELA
COMO ESTADO FALLIDO
En una nueva zancadilla a la
voluntad de las urnas, Nicolás Maduro ha decretado el estado de emergencia en
Venezuela con el pretexto de "estabilizar el país" y "hacer
frente a las amenazas nacionales e internacionales contra el Estado". Con
esta medida, el presidente bolivariano intenta paralizar el referéndum
revocatorio convocado por la oposición y armarse de poderes excepcionales para
reprimir el creciente descontento del pueblo venezolano. De hecho, este decreto
llega apenas unas semanas después de que la policía utilizase gases
lacrimógenos contra los manifestantes en las protestas que vienen sacudiendo el
país.
En lo que sólo puede
interpretarse como una declaración de intenciones, Maduro ha reiterado que
ninguna iniciativa para sacarle del gobierno tiene "viabilidad
política". El reférendum revocatorio está permitido en la Constitución,
pero el Gobierno de Maduro ha hecho todo lo posible para que la votación en la
que el pueblo venezolano debería decidir su continuidad no tenga lugar, a pesar
de las casi dos millones de firmas recabadas por la oposición. Legalmente éstas
debían ser verificadas por el Consejo Nacional Electoral en cinco días, pero el
plazo ha pasado entre la pasividad de este órgano y las excusas del
vicepresidente venezolano, que ha aducido a errores de "forma y de
plazo" para aparcar el referéndum.
UN AUTORITARISMO EVIDENTE
El decreto de estado de emergencia es la última medida del Gobierno venezolano para blindar el régimen desde la aplastante victoria legislativa de la oposición el pasado diciembre. Los chavistas han llevado a cabo todo tipo de triquiñuelas para boicotear al nuevo Congreso, desde crear un órgano paralelo a la cámara a utilizar el Tribunal Supremo para declarar inconstitucional la Ley de Amnistía a presos políticos.
La situación sigue
empeorando en un país en el que las garantías democráticas son burladas de
forma recurrente por un Gobierno que no duda en sugerir su disposición a
mantenerse en el poder por la vía de las armas. El autoritarismo de Maduro es
cada vez más preocupante: el pasado sábado, el mandatario anunció su decisión
de convocar maniobras militares "de carácter excepcional" para
prepararse para "cualquier escenario", refiriéndose a unos supuestos
planes de intervención planeados en el extranjero. Como ya hizo su predecesor,
Hugo Chávez, Maduro utiliza la amenaza de unos supuestos enemigos exteriores
para intentar justificar la suspensión de derechos constitucionales, ya que el
estado de excepción le permitirá perseguir a los opositores del régimen con la excusa
de velar por la seguridad del país.
AL BORDE DEL ABISMO
Al despotismo de Maduro se
une su incapacidad de hacer frente a una atroz crisis económica que ha sumido
en la miseria a la gran mayoría de sus compatriotas. Venezuela sufre una
inflación del 270%, la más alta del mundo por tercer año consecutivo, y la
crisis de desabastecimiento de alimentos se ha acrecentado con la sequía en la
región. Para ahorrar la energía que escasea, el Gobierno ha reducido la jornada
laboral hasta convertirla en un fin de semana a la inversa y ha llegado a pedir
a las mujeres que usen el secador de pelo menos a menudo. Mientras tanto los
estantes de las tiendas continúan vacíos, las colas para acceder a alimentos
básicos o medicamentos siguen sin ver el fin y algunas imágenes de centros
hospitalarios parecen mostrar un país en guerra.
En esta situación
desesperada el saqueo y la violencia son cada vez más comunes en las calles. La
inteligencia estadounidense avisa de que una explosión social parecida a
la de 1989, cuando los disturbios que produjo el colapso del precio de petróleo
se cobraron la vida de 300 personas, podría estar a la vuelta de la esquina.
Maduro ha calificado estos análisis como parte de una conspiración de
Washington y la "derecha fascista", pero lo cierto es que la tensión
en Venezuela y las bravuconadas del pupilo de Hugo Chávez generan preocupación
en toda la región. La oposición democrática necesita todo el apoyo para
desarrollar sin amenazas el mandato de las urnas. La comunidad internacional no
puede permanecer impasible mientras Venezuela se convierte en un Estado
fallido.
La situación de Venezuela se
deteriora a pasos acelerados. Tanto es así que el país caribeño comienza a
parecer un verdadero "Estado fallido", es decir, una nación con su institucionalidad
completamente erosionada, por el fracaso de una ineficaz gestión de gobierno,
con altísimos niveles de corrupción, criminalidad e inseguridad personal que se
suman a una marcada degradación económica. Además, hay una cada vez más notoria
intervención militar en el ámbito de la política. Las fuerzas armadas
venezolanas son hoy responsables de la nada castrense tarea de asegurar la
alimentación de su propio pueblo ante la incapacidad del gobierno de Nicolás Maduro.
Poco antes de la referida
decisión legislativa, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, conformado
por personas subordinadas a Maduro, entendió que la representación del pueblo
que encarna la Asamblea Nacional no tiene facultades para destituir a Maduro,
quien aparenta estar gobernando aunque los hechos claramente revelen que no
sabe hacerlo. Según la ley venezolana, la decisión de la Asamblea Nacional
obliga a convocar a elecciones en 30 días a través de autoridades que responden
al Poder Ejecutivo, por lo que todo hace presumir que esto no ocurrirá.
Por esto último, previendo
su posible destitución por parte de un pueblo sumamente frustrado, Maduro
designó a un fanático radical como su vicepresidente. La nominación del abogado
penalista Tareck El Aissami constituye un mensaje cuasi mafioso con el que
Maduro intenta comunicar que, en caso de ser apartado del cargo, su sucesor
será todavía más duro, intransigente y con mayor capacidad de daño. El Aissami cumplió
un importante rol en el vínculo entre Irán y el chavismo. A su vez, el régimen
venezolano propició las relaciones entre kirchnerismo y Teherán.
Mientras tanto, la Iglesia
anuncia que el diálogo político que impulsó ha fracasado por la falta de buena fe
de Maduro y los suyos. Se trató de un mecanismo del que se abusara para ganar
tiempo y desalentar a la oposición, que hoy tiene el favor de por lo menos tres
de cada cuatro venezolanos.
El propio presidente de la
Comisión Episcopal de Venezuela, monseñor Diego Padrón, acompañado por el
respetado cardenal Baltazar Porras y por monseñor Víctor Hugo Basabe,
secretario del citado ente, señaló sin margen para la duda que el gobierno de
Maduro es "el responsable principal del fracaso" de forma tal que
nadie, dentro o fuera de Venezuela, se llame más a engaño. Lo acusó, además, de
haber "secuestrado" la posibilidad concreta de solucionar los
problemas a través del mecanismo específicamente previsto en la Constitución
Nacional: el del referendo revocatorio.
Al gobierno venezolano, el
organismo episcopal le imputó haber incumplido sus compromisos y, a la
oposición, el hecho de estar dividida por los "intereses
particulares" de sus dirigentes.
Maduro está aumentado
gravemente el nivel del caos generalizado. Esto no sólo es insensato, sino que
pone en evidencia que Venezuela está ya totalmente desarticulada en términos
institucionales, ubicada en la peligrosa categoría de "Estado
fallido" para desgracia de su tan castigado pueblo.
Fue una derrota puntual que
propició un triunfo futuro.
El 4 de febrero de 1992,
fecha de la que este sábado se cumplieron 25 años, un grupo de militares
decidió dar un golpe de Estado contra el presidente de Venezuela, Carlos Andrés
Pérez.
Aquellos insurgentes estaban
liderados por el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, quien, pese al
fracaso de la operación militar, se convirtió en una figura política gracias
sobre todo a un breve discurso de apenas un minuto en el que se rinde y
menciona dos palabras que fueron casi proféticas: "Por ahora".
"Compañeros,
lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados
en la ciudad capital", dijo en el mensaje en el que pedía a sus fuerzas
que depusieran las armas.
Tras pasar dos años en la
cárcel, Chávez salió libre en 1994 y cuatro años después se convertiría
en presidente de forma democrática al ganar las elecciones.
Su gobierno y su doctrina,
el chavismo, no solo signan la historia del país, sino el presente a pesar de
su muerte en marzo de 2013.
BBC Mundo rememora
aquellos días de febrero de 1992 con la voz de dos de sus protagonistas.
El general Fernando
Ochoa Antich, militar de carrera, tiene 78 años y hace 25 años era el
leal ministro de Defensa del presidente Pérez.
El capitán Joaquín Suárez,
ahora de 54 años, fue uno de los militares alzados y comandó el batallón de
tanques que debía tomar el palacio presidencial de Miraflores en Caracas.
Estuvo detenido dos años y ocho días por la sublevación y al salir tuvo que
renunciar al ejército.
Así recuerdan ambos el golpe
del 4F, que dejó decenas de muertos y creó la figura política de Hugo Chávez.
(Las respuestas han
sido recortadas por motivos de longitud y comprensión)
¿Cómo veía la situación de
Venezuela previa al golpe?
Ochoa Antich:
"En una situación de
deterioro y crisis económica, el país estaba desencantado de la democracia. El
presidente Pérez llega (en 1989) y plantea la reforma económica (…), pero hubo
una inflación que empezó a estar en el 80%. Aumentaron los precios y empezó a
haber escasez".
"El 27 de febrero de 1989
hubo un estallido social por la escasez (el llamado Caracazo). El gobierno usó
las fuerzas armadas y hubo un número de muertos elevado. La popularidad del
presidente Pérez empezó a caer. Había descontento porque la inflación no bajaba
del 30% y Venezuela estaba acostumbrada a inflaciones de un dígito".
"En Venezuela se creía
que los militares podían desarrollar un gobierno de corte desarrollista como el
del general (Marcos) Pérez Jiménez (de 1952 a 1958). La gente tenía la ilusión
de que un gobierno militar iba a repetir eso".
"Sectores políticos,
sectores capitalistas y medios de comunicación aspiraban a que hubiera un golpe
de Estado porque querían que se rompiera el bipartididismo y jugar un papel
distinto".
Suárez:
"Veíamos la corrupción
dentro de la fuerza armada y cómo se iba deteriorando la sociedad (...) Nacimos
como un grupo para rescatar la moral y el espíritu del ejército
venezolano".
"En 1983 empezamos a
ver con inquietud que la economía del país la estaban mal llevando y que los
mismos gobernantes estaban vendiendo el país (…) El presidente Carlos Andrés
Pérez lanza un paquete económico sumamente antipopular que violaba los derechos
del pueblo y generó la explosión social, el famoso Caracazo de 1989".
"Cuando nos sacan a la
calle a reprimir al pueblo, nos sentíamos incómodos. Concluimos que ya no sólo
éramos un movimiento para la fuerza armada, sino que tenemos que pensar en
país. Después del Caracazo es cuando decidimos insurgir para salvar al
país".
¿Cómo era Hugo Chávez antes
del golpe?
Suárez:
"Chávez era un hombre
sumamente humilde al que lo afectaba lo social (...) Era sumamente carismático,
tenía una gran sensibilidad por el bien común, por el bien del pueblo".
"Nuestras inquietudes
surgen desde que éramos cadetes y Chávez nos las canalizó".
"No sólo fue mi
profesor en la escuela militar, sino que lo conozco desde que era cadete. Es el
padrino de mi matrimonio. Me unían lazos afectivos, ideológicos y
militares".
Ochoa Antich:
"Era un hablador, le
encantaba hablar y actuar en obras de teatro, tocar el cuatro (guitarra
venezolana de cuatro cuerdas), era muy dicharachero. Era muy
extrovertido".
"Era un cadete
destacado. Una vez vi a su pelotón cantar una canción que me llamó la atención,
pero no le di mayor importancia. Cantaban el Himno de la Federación, que dice:
'El cielo está nublado anunciando tempestad, oligarcas temblad, viva la
libertad'. Ahora sí le doy importancia".
"En enero de 1992 había
indicios graves de que había una conspiración y que estaba encabezada por
Chávez. El presidente Pérez dijo que no se tomaran medidas. Yo llamé al
comandante Chávez al despacho a final de enero. Me dijo que era una calumnia,
que era una campaña en su contra. Yo le dije: 'Mira, Chávez, si esto sigue así
y los rumores siguen, hay que retirarle del cargo. Usted lleva años en este
problema'.
¿Cómo vivió el día del
golpe, el 4F?
Ochoa Antich:
"El 3 de febrero había
fuertes rumores de que iba a haber un golpe de Estado. Había un rumor de que se
le iba a hacer un atentado cuando el presidente regresara de Davos (Suiza).
Decidí esperar al presidente en (el aeropuerto de) Maiquetía (junto a Caracas).
El presidente se enfadó y dijo que esos rumores son los que hacían daño al
gobierno".
"A las 23:30 del día 3
me dicen que hay una compañía que se insurreccionó (…) Hablo con el presidente
y le informo de que hay un golpe".
"Me llamó el presidente
y me dijo que estaban atacando Miraflores, y escucho los cañonazos. Había
atacado Miraflores un batallón de tanques".
"Le dije al presidente
que la situación es muy delicada y que la única solución es que se dirija al
país por televisión. Que saliera por alguno de los túneles (…) El primer
mensaje del presidente impactó mucho al país y a los alzados. La
desmoralización comenzó inmediatamente porque el objetivo era detener y matar
al presidente".
"Han querido presentar
a Chávez como el héroe del 4 de febrero, pero su batallón debía haber atacado
Miraflores junto a los tanques. Se atrasó y no atacó, pasó por Miraflores pero
se fue al Museo Militar (actual cuartel de la Montaña, donde está enterrado
Chávez) No envió a ningún pelotón a combatir. Si Chávez ataca Miraflores,
habrían apresado al presidente".
Suárez:
"La operación empezó a
planearse a mediados del 89 con suma dedicación (...) Es difícil decirle a tu
esposa con una niña de menos de un año de edad, despedirse, porque sabíamos que
íbamos hacia un futuro incierto (...) Nos enteramos el 3 de febrero al mediodía
que esa noche iba a ser la operación".
"Sabíamos que nos
habían delatado y sabíamos que no iba a ser fácil. Sacamos 30 tanques. La
misión nuestra era tomar el palacio de Miraflores, consolidar el palacio y si
se encontraba el ciudadano presidente de la República, apresarlo, detenerlo.
Siempre han dicho que querían matarlo. No, eso es mentira".
"Ya nos estábamos
quedando sin municiones, las comunicaciones nos fallaron mucho por las
delaciones (…) Nos superaban en hombres en 10 a 1 (…) Yo entro a la oficina del
presidente y llamé al ministro de la Defensa, el general Ochoa Antich, y le
digo que vamos a deponer las armas".
"De casi 400 hombres,
perdí a un solo soldado y me hirieron a 37".
"Es mentira que Chávez
no bajó a Miraflores porque no quiso, sino porque la táctica así lo establece
(...) Hay un puesto de comando que dirige el escenario de combate. Por eso es
que el cuartel de la Montaña es el sitio estratégico donde él tenía observación
directa sobre el palacio y dirigía las acciones. No tenía que ir a Miraflores,
él era el comandante de toda la operación, no sólo en Caracas, sino a nivel
nacional. Tenía que llevar el control de todo".
¿Qué pensó al ver el mensaje
en televisión de Chávez y el famoso "por ahora"?
Suárez:
"Vi el mensaje como a
los dos meses, cuando me lo llevaron a la cárcel en un video grabado. Sentí
orgullo porque todos asumimos la responsabilidad y él también".
"Yo interpreté el
famoso 'por ahora' como que nosotros habíamos iniciado un proceso
revolucionario en Venezuela que tal vez ni nosotros mismos íbamos a ver el
resultado, pero la historia de Venezuela había cambiado para siempre, porque el
pueblo de Venezuela nos había apoyado con ese 'por ahora'".
Ochoa Antich:
"Yo sabía que el alzado
era Chávez. Lo llamé y le dije: 'No tiene ninguna oportunidad, ríndase'. En ese
momento llegó un oficial, Ramón Santeliz Ruiz, amigo de Chávez, y se lo mandé
para que le mostrara la situación real".
"Una unidad de tanques
tenía rodeada la base Libertador de aviación y amenazaba con entrar a la pista.
Los aviadores (leales al presidente) decían que si había amenaza, volaban para
atacar. Para evitar un enfrentamiento era importante que Chávez invitara a
todas las unidades insurrectas que se rindieran. El presidente Pérez me dijo
que autorizaba que hablara, pero que grabara el mensaje".
"Pero entonces me dicen
que no hay tiempo, que el combate (entre aviación y tanques) es cuestión de
minutos y dejo que hable en directo. Ahí cometí un error".
"Cuando después vi el
mensaje de Chávez dije que el movimiento había sido un fracaso militar, pero un
éxito político. El impacto político en la sociedad venezolana fue inmenso. Por
eso no logra llegar a la presidencia, pero lo catapultó".
"Yo fui el responsable,
lo autoricé, me equivoqué".
¿Cómo siguió usted la
evolución Chávez después del golpe?
Suárez:
"Cuando se decidió a
presentarse a presidente lo apoyamos. Cuando gana las elecciones es el cierre
del capítulo del 4F, pero el comienzo del capítulo del proceso revolucionario
de Venezuela. Siempre tuvimos la convicción de que al ganar las elecciones del
año 98 comenzaba otra historia en Venezuela".
Ochoa Antich:
"Lo vi una vez. Yo estaba
de embajador en México y él hizo una visita. Creo que era 1996 y me llamó. Nos
encontramos en su hotel, quería pedirme un favor para que liberaran a un amigo.
Quería que yo influyera".
"Llegó un momento en el
que me dijo algo que me molestó. En la conversación empezamos a hablar del
golpe, me dijo que había ordenado que se me respetara la vida. Le dije:
'Chávez, eso quiere decir que si me hubiera resistido, me habrías matado'. Y él
me contestó: 'Ese hubiera sido su problema'. Me levanté y me fui. Su ambición
no tenía límites, era capaz de cualquier cosa".
(16 de febrero de 2017. El Venezolano).- Observando y analizando un poco los acontecimientos de la Venezuela comandada por la revolución “bonita” de Hugo Chávez, y ahora por Maduro, es muy fácil llegar a la conclusión que estamos en presencia de lo que se conoce como un estado forajido, que al mismo tiempo cae en la categoría de estado fallido.
Según algunos autores, un
estado es fallido cuando presenta una incapacidad manifiesta para interactuar
con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad
internacional. Esta característica la acabamos de ver patentada por el
régimen de Nicolás Maduro en su respuesta ante las acusaciones que acaba
de ser objeto el vicepresidente, Tarex el Aissami, por parte del departamento
del Tesoro de los Estados Unidos, acusándolo de vínculos con el narcotráfico,
terrorismo y corrupción.
A nuestro modo de ver, la
respuesta del Presidente de la república ante un escándalo de esta naturaleza,
ante una acusación que no es dirigida contra el estado venezolano sino contra
uno de sus funcionarios, muy alto, es atolondrada e inadecuada, porque se
trata de una solidaridad automática. Es meter las manos en el fuego por
una persona que él mismo presidente la puede considerar impoluta, pero que no
sabe a ciencia cierta si los señalamientos son incuestionables o no.
Allí parecen estar las
razones sobre las cuales el Gobierno norteamericano ha extendido
nuevamente la calificación de Venezuela como una amenaza contra la
seguridad y defensa de los estados Unidos y tiene en lista negra, con
alerta roja internacional, a altos funcionarios.
Entonces, lo recomendable es
ordenar una averiguación y solicitar la información debida a la justicia
estadounidense para que sean los órganos investigadores venezolanos
quienes concluyan sobre la inocencia o culpabilidad del señalado, a la luz de
la verdad.
La Fiscal General de la
República ya ha debido actuar solicitar una averiguación sobre el
caso, y con ello demostrar que actúa con verdadera independencia y no
sujeta a las instrucciones que le impartan desde las más altas esferas del
poder. Ya sabemos que sus actuaciones no son las más claras ni las que la ley y
la naturaleza de su alto cargo recomienda. Toda Venezuela sabe que en la
residencia presidencial La Casona no habita el Presidente de la República y su
familia, sino las hijas e hijos del ex Presidente Chávez y no se sabe quiénes
más pueden estar bajo el cobijo de esa vivienda que es para uso exclusivo del
primer mandatario nacional.
Allí se especula que se
gastan fortunas que pertenecen a pueblo venezolano en todo tipo de saraos y,
sin embargo, la Fiscal no ha dicho ni jota ante un claro delito de
peculado de uso que además pone en el tapete serias dudas en torno a quien
manda realmente en Venezuela cuando quien debiera ser el legítimo huésped de La
Casona tiene que vivir en una residencia del Fuerte Tiuna, según se ha
conocido.
Generalmente la justicia
norteamericana, que en realidad ejerce un verdadero imperio porque en su
correcta aplicación se ha fundado el desarrollo y progreso de la gran nación
del norte, donde su brazo alcanza hasta el hombre más poderoso del
país, como es el Presidente, actúa una vez que tiene todos los elementos
de juicio en la mano, y no afirma que los pelos del burro son negros hasta
cuando lo tienen agarrado por los bigotes.
Actuando de manera
silogística, si los estados forajidos y fallidos son definidos
como “aquellos que tienen gobiernos fracasados, que permiten la violación
de los DDHH al igual que la violación del imperio de la ley y son
incapaces de sostener el orden legal interno, de suministrar eficientes
servicios públicos, manipulan la administración de justicia, impiden la
cohesión social, carecen de legitimidad democrática y rendición de cuentas y
tienen debilidad económica, política y social para mantener la gobernabilidad,
actúan bajo la égida del “derecho de policía” y aplicación del terrorismo de
Estado, quedando inmersos en la corrupción y el crimen organizado”.
Si “es forajido un estado
cuando el Gobierno apela al uso indiscriminado de la violencia para imponer su
hegemonía, está dando claras muestras de su decadencia. No es un hecho
desconocido que detrás de todo gobierno forajido hay un gobierno de facto que
convierte la capacidad de maniobra política en un simple remedo de presidencia;
en una especie de tutela presidencial, donde la majestad de la Presidencia de
la República pierde su razón de ser por causa de la pérdida de liderazgo”. La
conclusión salta a la vista.
Entonces podemos entender
por qué los gobiernos forajidos temen a la democracia e impiden que se
realicen las elecciones que son la principal conquista de un pueblo en
democracia por el solo hecho de saber que el régimen saldrá derrotado.
Por qué el temor a las
ideas y proceden a cerrar medios de comunicación con medidas directas e
ilegales, pero también bajo subterfugios como la negación de los insumos
básicos que requieren los medios independientes como es el caso del papel
periódico para los medios impresos y la entrega de dólares para los fines de
éstos.
Los Gobiernos forajidos le
tienen terror a la expresión libre de la ciudadanía sobre quien reside la
soberanía de una nación y la quieren convertir en una sociedad mecanizada,
que piense y actúe como el régimen, y por eso reprimen y utilizan los órganos
de justicia como garrotes contra la disidencia política.
Cuando un empresario
venezolano que conocemos abrió un negocio en el oeste de Venezuela, hace 20
años, nunca imaginó que un día se enfrentaría a una pena de cárcel por culpa
del papel higiénico en los baños de su fábrica. Sin embargo, Venezuela sabe
convertir lo inimaginable del pasado en lo cotidiano del presente.
ROL DE LAS REDES
SOCIALES COMO FACTOR IMPORTANTE EN LOS CONFLICTOS SOCIALES:

Conocer la
realidad en Venezuela: una misión imposible. Las dificultades para discernir entre
una verdad verdadera y otra
adulterada vienen de largo; pero no es momento ni lugar para desarrollar por
qué una cantidad importante de los canales mediáticos son de propiedad estatal,
o por qué las malas relaciones con cierto vecino del norte dirigen las noticias
norteamericanas y europeas en un solo enfoque. Una vez más, las redes sociales se han convertido en el huésped de honor de las
revueltas.
El papel de Internet y las Redes Sociales en las protestas
Los
miles de manifestantes usaron las redes sociales como medio de expresión para
contar lo que estaba ocurriendo en las calles de Venezuela; por otro lado, los
muchos simpatizantes del gobierno chavista no se quedaron atrás, y
contraatacaron sobre la misma plataforma. La
lucha ideológica y
social que se libraba en las calles se
trasladó inmediatamente e Internet.
- En Twitter se desarrolló una guerra de hashtags: los opositores a Maduro utilizaron algunos como #ResistenciaVzla, #SOSVenezuela o #ElQueSeCansaPierde (en alusión a una frase de su líder Leopoldo López); los chavistas insisten en otros como #LasCallesSonDelPueblo, #ConMaduroRodillaEnTierra o #NoAlGolpeVzla.
- Enseguida el intercambio en las redes sociales llevó a defender sus argumentos con testimonios gráficos; y aquí es cuando la fiabilidad de los usuarios de Twitter, en la que tanto se había confiado tras el apagón informativo, se desmoronó de golpe. El alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, colgó una supuesta foto de la marcha convocada por Nicolás Maduro que no correspondía a la actualidad. La alerta la dio la presencia en la imagen de un tablón publicitario que llevaba retirado lo menos cuatro años.
- Pero mucho más numerosos y fraudulentos fueron los casos cometidos por la oposición venezolana: el fuerte contraataque en redes sociales, necesario para hacer frente a la cobertura televisiva en manos del gobierno, llevó a una difusión masiva de fotografías que ni siquiera correspondían al país, sino a protestas o escándalos en otros puntos de Latinoamérica, España o incluso Siria.
El
efecto inmediato: las
imágenes comenzaron a desaparecer de la red sin que los autores de tales mensajes
mediaran. Twitter confirmó más tarde a la cadena BBC que la red social estaba
sufriendo un bloqueo parcial en Venezuela, por lo cuál había
habilitado un sistema de recepción a través de SMS con la asistencia de
Movistar Venezuela.
La capacidad de maniobra de
muchos usuarios en Twitter había quedado dañada por el destape de las imágenes
falsas; y esto incluía a tuiteros y a ‘retuiteros’.
¿Y ahora, qué pasa con la información en
Venezuela?
La posibilidad de difundir masivamente un mensaje
sin previa confirmación dejó
en entredicho la fiabilidad de las redes sociales en tiempos de conflicto,
especialmente en sociedades muy polarizadas como la venezolana.
No obstante, las redes
sociales siguen siendo el punto fuerte para informarse de lo que ocurre a pie
de calle, siempre y cuando los consumidores de esas redes sepan escoger bien a los informadores y comprendan la inmensa responsabilidad que conlleva convertirse en un
comunicador. En este sentido, los usuarios responsables se vuelcan para
que los tuiteros contrasten su información antes de enviar un mensaje o de
retuitear el de otra persona o incluso difunden tutoriales para
saltarse la censura en Internet. Lo importante es informar; y en
este sentido, la conciencia generalizada es la de tomar el relevo de los medios
de comunicación tradicionales para
lograr penetrar en la compleja realidad venezolana.
Dejando a un lado las
alabanzas a las redes sociales, muchos somos los que también alertamos de los
peligros de una herramienta de difusión cuando
impera la credulidad y la urgencia. Creemos que el periodista
en el siglo XIX no está ni mucho menos obsoleto, si no que es fundamental a la
hora de contemporizar,
de contrastar,
de contextualizar
y de componer
una realidad total siempre que se siga el valor original del informador: la verdad sin partidismos.
·
Las
redes sociales cumplen un rol fundamental en la expresión y resolución de los
conflictos en América Latina, según los investigadores de la Fundación UNIR,
María Isabel Nava y Huáscar Pacheco.
Ambos
profesionales argumentan que Facebook, Twitter y las nuevas Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC) facilitan las formas de movilización y
organización en los conflictos, debido al fácil acceso, bajo costo y la
cantidad de receptores.
·
Ellos tienen que ver con
reproducción social, institucionalidad y culturalidad. Son considerados
estratégicos. Con los objetos de estudio de ‘Los Conflictos Sociales en
América Latina’.
·
"En la actualidad, las
redes sociales reflejan una verdadera libertad de expresión, con una riqueza en
el debate y el contenido algo de lo que carecen los medios masivos
tradicionales.
·
se los puede considerar
como una fuente de información fidedigna de los protagonistas de los hechos. En
el mundo globalizado las redes sociales tienen evidentemente un rol protagónico
en los conflictos. En la actualidad es prácticamente imposible prescindir de
las mismas.
·
Un ejemplo fue lo que
sucedió con el conflicto de la marcha indígena en defensa del Tipnis. Gracias a
las redes sociales se conoció distintos puntos de vista. Tienen una ventaja de
interacción frente a los medios de comunicación tradicionales como la Tv,
los periódicos y la radio. Es posible encadenar una serie de repercusiones
favorables de un determinado conflicto social".
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